¿Cómo se construye el liderazgo en una escuela? En contextos educativos cada vez más complejos, conducir una institución supone mucho más que tomar decisiones individuales. Implica generar condiciones para trabajar con otras y otros, fortalecer los equipos y construir responsabilidades compartidas.
En De la mano recomendamos la lectura del documento Liderazgo distribuido en la educación en América Latina: Argentina, elaborado como documento de referencia para el Informe GEM 2025 de la UNESCO, porque ofrece un marco de análisis para repensar la función directiva desde una perspectiva colaborativa y situada.
Liderazgo distribuido en la educación en América Latina: Argentina. Documento de referencia para el Informe GEM 2025 de la UNESCO. (2025)
🔗 Acceder al documento:
https://www.igualdadycalidadcba.gov.ar/SIPEC-CBA/SIDPyTE/seminario-regional-de-educacion/2025/doc/liderazgo-distribuido-en-argentina.pdf
¿Por qué recomendamos esta lectura?
El documento aporta claves para comprender los desafíos actuales de la gestión institucional en Argentina, proponiendo superar la idea del director o la directora como figura central y única responsable del funcionamiento escolar.
Entre sus principales aportes, destaca la importancia de:
Superar el modelo de liderazgo individual o “heroico”. La conducción institucional se fortalece cuando el equipo directivo promueve la participación, la colaboración y la construcción de acuerdos, más que el control centralizado.
Diferenciar gestión y liderazgo. Mientras las tareas administrativas resultan indispensables para sostener el funcionamiento cotidiano de la escuela, el liderazgo pedagógico requiere tiempo para impulsar proyectos, acompañar a los equipos y promover mejoras en los aprendizajes.
Reconocer los liderazgos intermedios e informales. Vicedirectores, coordinadores, secretarios y docentes referentes cumplen un papel fundamental en la construcción de una gestión compartida y en la distribución legítima de responsabilidades.
Considerar el contexto institucional. El documento también advierte que las posibilidades de distribuir el liderazgo dependen de las condiciones concretas en las que trabaja cada escuela. Los recursos disponibles, la estabilidad de los equipos y las características del entorno condicionan las estrategias de conducción y el margen de acción de quienes dirigen las instituciones.
Se trata de una lectura especialmente valiosa para equipos directivos, supervisores y profesionales de la educación interesados en fortalecer formas de gestión basadas en la corresponsabilidad, el trabajo colaborativo y la construcción colectiva de capacidades institucionales.